Matrimonio blanco
de Tadeusz Rozewicz
Adaptación, diseños y dirección: Raúl Martín
Elenco:
Bianca: Yaité Ruiz Lias
Paulina: Olivia Santana
Madre: Yordanka Ariosa o Yaikenis Rojas (actriz invitada del grupo Aire Frío)
Padre: George Abreu
Benjamín: Manuel Reyes
Tía: Freddy Maragoto (actor invitado de Teatro El Público)
Abuelo: Manuel Reyes
Cocinera: Olivia Santana
Atrezo, vestuarios y accesorios, diseño y confección de tocados: Maikel Martínez
Clases de danza, asesoría coreográfica para escenas de Fiesta, Bosque
y descripción: Odwen Beovides, Brenda Estrada y Maylín Castillo
Música original, versiones y arreglos musicales: Rafael Guzmán
Asistencia de dirección: Reynier Rodríguez
Producción: Julio César León y Raúl Martín
Asesoría general: Bárbara Domínguez
Confección de vestuario, telón, sillas, atrezo y sombrerería: Talleres TECNOESCENA
Maquillaje y peluquería: Maikel Bebe González
Equipo técnico: Sala Adolfo Llauradó
Duración: 95 minutos.
Para todos los públicos.


En el viejo continente el término es más conocido: Matrimonio blanco, traducción
de la expresión francesa mariage blanc. La carencia de relaciones sexuales en
el pacto matrimonial le da este nombre paradójicamente asociado a la pureza.
Pero no es más que un matrimonio de conveniencias, un casamiento fraudulento
que se produce para lograr beneficios jurídicos, sociales, migratorios… Los
contrayentes no tienen un vínculo sentimental ni sexual. Un pacto, es la palabra
que mejor lo define. Estemos de acuerdo entonces, no conocemos tanto el
término pero su significado es tan común entre nosotros, en este otro lado del
mundo, que el título de la obra se nos vuelve un hecho cercano, común, cada
vez más frecuente para los que habitamos por acá, por estos días, en este siglo.
El pacto puede llegar también en el intento de camuflar una conducta no bien
vista por una familia, una sociedad, un mundo entero. La boda es un intento
desesperado y “necesario” de la familia de Bianca, la protagonista de esta obra
de Tadeusz Rozewicz.
[…]
Más allá del disfrute de recrear un texto capital de la dramaturgia polaca
contemporánea y agregar un gran autor al repertorio del grupo; es también este,
nuestro intento de gritar con libertad, de disfrutar la ruptura de los límites de
una dudosa decencia, a veces preconizada desde la total impudicia, jugar a que lo
poético puede estar aderezado con palabras supuestamente procaces, disfrutar
la miel de esas palabras, derrumbar ídolos y no sentir que por ello se nos niega la
entrada al paraíso. Amén.