Boa Companhia (Brasil)

Boa Companhia nació en 1992. Y caminó mucho. Y aprendió mucho. Aprendió con Shakespeare, Nelson Rodrigues, Brecht, Qorpo Santo, Beckett, Hilda Hilst, Franz Kafka. Aprendió con los huesos, con los músculos, con la piel y los órganos.
Aprendió con el corazón y con el alma. Aprendió con la música, con la danza y con las palabras; errando y acertando, siempre arriesgando. Aprendió con los lugares: de Exu, en la Sierra del Araripe (la ciudad donde nació el gran músico popular Luiz Gonzaga) a Erlangen, en Baviera, de Lima a Moscú, de Osasco a Londres, de Santiago de Chile a Sertãozinho, de Brasilia a Berlín, de Río Branco a Riberão Preto, de Campinas a Lisboa. Aprendió con el escenario, con la calle, con la arena, con la carpa de circo, con el patio escolar. Aprendió con la gente de aquí y de allá, con maestros artistas, con amigos, con el público, con cada espectador.
Aprendió a hacer teatro, a amar el teatro, a compartir. Aprendió, sobre todo, que es resistiendo que se existe. Persisto, insisto y resisto –por eso existo. Resistir en aquello que más profundamente creemos: que el teatro es el lugar de encuentro del hombre con el hombre y que el arte es la voz del alma. Que el teatro es necesario y vital. Y ya son más de veinte años que esos buenos compañeros, como bravos y suaves guerreros, mantienen la llama encendida, para que igual que es breve la vida, sea siempre duradero el arte. A ellos y a todo eso, muchas gracias.