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Obra: La visita de la vieja dama
Grupo: Teatro Buendía
Dirección: Flora Lauten
Versión: Raquel Carrió y Flora Lauten a partir del original de Friedrich Durrenmatt
Elenco
Clara Zajanin: Ivanesa Cabrera/ Elías Ill, El Alcalde: Alejandro Alfonso/ Matilde, Esposa de Elías: Indira Valdés/ El maestro y El Barón Zajanin: Sándor Menéndez/ El jefe de estación: Carlos Cruz/ El carnicero y Novio de Clara: Leandro Sen/ Viejo músico del pueblo: Dania Aguerreberrez
Cortejo de Clara: Mimí: Indira Valdés/ Bobby: Leandro Sen
Músicos:
Piano: Jomary Hechavarría/ saxo y flauta: Vidal Ricardo Labarca/ guitarra y acordeón: Dania Aguerreberrez
Investigación, asesoría y dramaturgia: Raquel Carrió
Diseños de escenografía y vestuario: José Miura, Mayra Rodríguez, Jorge Noa y Pedro Balmaseda
Diseño de luces: Nicolás Navas
Diseños de maquillaje: Adela Prado
Selección musical: Flora Lauten
Composiciones musicales: Jomary Hechavarría, Vidal Ricardo Labarca y Marieta Vaulens
Coreografías: Luz María Collazo
Acrobacia: Félix Padrón
Producción: Julio Mainegra
Asistente de dirección: Claudia Brower y Eulalia Sánchez
 
“(...) Como resulta habitual en sus producciones, La visita de la vieja dama es el resultado de un acucioso proceso de investigación que ha desembocado en la versión que Raquel Carrió y Flora Lauten nos ofrecen. En ella Clara Zajanin, la protagonista, constituye la suprema esperanza de un pueblo en bancarrota. Ella también es hija de Gula, pero varias décadas atrás sus coterráneos la desterraron injustamente. El motivo de su regreso es la venganza, y la ayuda que ofrece está condicionada por el cumplimiento de su propósito. Los gulenses acceden a propiciar el sacrificio de su alcalde, deslumbrados por el espejismo de un mundo desconocido y hasta entonces inalcanzable (...)

”[Los actores] son el centro de un espectáculo que recurre a la estructura que tipifica a la comedia musical. Solo que ahora el aire ligero que suele acompañar al género está ausente. La versión de Buendía, como suele suceder, es proclive a la reflexión y al auto reconocimiento (...)”.

Osvaldo Cano