CONSTANCIA: NACIMIENTO DE UNA VOCACIÓN REVOLUCIONARIA

Buena parte de la infancia y juventud de Haydee Santamaría transcurrió en el batey del Central Constancia¹, en la región central de Cuba. Allí Benigno, su papá, tenía una carpintería y la familia pudo hacer una vida confortable. De ese lugar salió en 1951, a los 28 años, para consolidarse como combatiente revolucionaria, siguiendo los ideales de su hermano Abel Santamaría que ella compartía plenamente. En varias ocasiones Haydee rememoró el contexto en que creció y se formó, pero tal vez la reflexión más interesante y completa sea la que hiciera como respuesta a una pregunta sobre Abel, durante un Conversatorio en 1978 filmado por el ICAIC. En mi opinión la radicalización política de esta mujer comienza con la toma de conciencia sobre la desigualdad que los dos hermanos, desde niños, pudieron conocer de cerca en aquel entorno económico. Sin cambiar un ápice a su contenido ni al sentido de lo que quiso expresar, presento a continuación una versión corregida de sus palabras sobre el tema en esa jornada, las cuales explican por sí mismas cómo nació el compromiso de ambos con la justicia social.

"Éramos de un origen que yo no he podido definir. Abel empezó a trabajar muy pequeño en el almacén del Central, no por necesidad, sino porque -y supongo que en casi todos los centrales era así- los hijos de los jefes o de los que tenían determinados cargos, podían heredar esos cargos. En ese almacén un tío político nuestro era el jefe financiero. Abel comenzó a descubrir cómo se robaba, cómo un campesino que tenía un pequeño pedacito de tierra se llenaba de deudas con el latifundista hasta ya no poder pagarlas. Ese pedacito estaba al lado de otro y de otro? pero solo se molía la caña de dos o tres personas, entre ellos, los Lusárraga que eran los mayores propietarios por allí y hasta algunos familiares míos. Abel empezó a descubrir las monstruosidades que hacían con los campesinos. Cuando le quitaban el pedacito de tierra, le quitaban también el bohío y aquella familia se lanzaba a ver dónde conseguía un pedazo de la tierra de nadie. Y entonces hasta tenían que empezar a trabajar por un real en la misma tierra que había sido suya. Abel, sin ser marxista, se identificó con la situación del campesinado de una manera tremenda. Tanto, que decía que nuestra verdadera clase era la campesina; que nuestro país era de latifundios, nadie era dueño de la tierra. Y que en cambio el trabajador -como después él mismo llegó a serlo en la Textilera de Ariguanabo²- aunque era explotado por los dueños norteamericanos, era un privilegiado porque ganaba un salario el año entero. Abel tenía entonces una verdadera vocación por la Reforma Agraria. También consideraba que al campesino no solo se le podía entregar la tierra porque podía venir otro más pillo y trataría de quitársela y era otra manera de incentivar los latifundios, a través de la explotación del campesino por el campesino. Pensaba que era necesaria la vigilancia del Estado. "Esa fue su visión en los primeros años. Después conoció a Jesús Menéndez³. Las luchas de Jesús en el Central Constancia fueron grandes y para Abel y para mí fue descubrir algo nuevo. Abel le decía que él daba grandes luchas por los azucareros pero olvidaba al que sembraba la caña, la picaba y la echaba en las carretas o en los vagones del ferrocarril, que era también un obrero azucarero. Y recuerdo una vez que Jesús le dijo: las luchas tienen que comenzar por donde haya fuerza y la fuerza está en los trabajadores dentro del Central porque los campesinos están dispersos. Eso será una lucha del futuro. Abel era muy joven y no estaba muy convencido, pero sentía un gran respeto por Jesús Menéndez, tanto que cuando lo asesinaron, él se brindó para vengar su muerte. Fue a ver al jefe del Partido Socialista Popular en Encrucijada. Y aquel hombre se horrorizó al escuchar a un muchacho decir eso, porque nosotros éramos jóvenes, no militábamos en un partido y nos parecía que la venganza era lo que correspondía. "Abel se hizo mayor y empezó con sus lecturas y sus transformaciones. Yo le pregunté por qué no quería pertenecer al Partido Socialista Popular y es que en él existían contradicciones, no en el orden ideológico, también las tenía con el Partido Ortodoxo. Yo tenía mucho menos desarrollo político que él. Y le preguntaba: ¿por qué tú militas en el Ortodoxo? Me decía que allí tenía más libertad. Pero pertenecía a una rama radical de ese Partido donde había grandes contradicciones. Le interesaba estar en un Partido donde predominara la juventud. Él venía con gran influencia de la vida en un Central y de la vida de un pequeño pueblo que se llamaba Encrucijada. Había una realidad: la masa de la juventud de esos lugares que conocíamos pertenecía a la Juventud Ortodoxa y Abel quería tener gran influencia en la juventud cubana y opinaba que tenía gran libertad dentro de la Juventud Ortodoxa para hablarle a esa juventud. "Él llegó a sentir un odio mortal por Batista, y Abel no odiaba a nadie. No hablo desde el golpe del 10 de marzo de 1952, sino de antes. Y yo le decía: ¿Por qué lo odias tanto? Porque es el asesino de Tony Guiteras y ese pudo ser mi dirigente y hoy no lo tenemos porque lo asesinó. Esto es en la vida de Abel una verdad y si él no estaba claro como revolucionario, eso se lo dejo a los historiadores, pero yo digo lo que conocí. Abel ya tiene un status en la historia de Cuba. También tenía contradicciones con el Partido Socialista Popular con el método de conquista del poder y de no apoyar a alguien porque no fuera de una clase humilde. Él decía que Batista ni había sido de clase humilde ni un trabajador, que era realidad era un desclasado total, y que él no tenía que apoyar a Batista porque había sido un humilde y al que Batista le había dado un golpe era un burgués. Tenía un profundo desprecio por Batista y estoy hablando de los años 40 cuando Batista era visto de otra forma. Después fue que Abel empezó a estudiar el marxismo."

Haydee adolescente, primera a la izquierda, junto a sus amigos y amigas en terrenos del Central Constancia (Archivo Casa de las Américas)
Los hermanos Santamaría Cuadrado: a la izquierda Aida y Abel, a la derecha Aldo y Haydee (Archivo Casa de las Américas)
Joaquina, la madre de Haydee, vivió en la casa del Central hasta su muerte en 1977 (Archivo Casa de las Américas)

VOLVERÁS A NACER EN UN BATEY

El 28 de julio de 1980 falleció la heroína cubana Haydee Santamaría. Se cumplen 40 años de aquel fatídico día en que puso fin a su vida. Su legado está vivo. Los orígenes de Yeyé, como le llamaban sus allegados, fueron determinantes en la formación de una recia personalidad que conjugaba valor y sensibilidad. El batey de un central azucarero cubano vio crecer a esta mujer que llegó a ser combatiente y gestora cultural.

¹ Hoy llamado Central Abel Santamaría. Fundando en 1867 y ubicado en el municipio Encrucijada, provincia de Villa Clara. ² Fábrica fundada en 1931, propiedad del norteamericano Dayton Hedges. En la década del 40 llegó a ser la más grande del país en su especialidad. ³ Jesús Menéndez- Comunista y líder azucarero cubano, asesinado en 1948